19 de febrero de 2011

Princesa de ojos grandes

Sublimidad, destapa el lado izquierdo de mi corazón,
un agujero espontáneo por donde entró la noche
y habitó allí la sonrisa tierna de un angelito antitético.

Tú, que vivaz y alegre pasas los días de tu vida,
te das cuenta que la cruel distancia
juega con voz colgante en el balcón eterno de un amor correspondido,
pero no aceptado por ser prohibido.

Tú, que pareciendo ser perfecta te miras al espejo
y te das cuenta de tus imperfecciones,
más no te detienes y hechas a volar un suspiro esperanzador.

Vives inmersa en un mundo
incapaz de entender que el corazón
puede morir ahogado por un sentimiento sublime
creado repentinamente por un amor prematuro.

Y aunque la vida no sea la más justa que te ha tocado vivir,
vives con una amplitud tal que el tiempo
a través de su inconsistencia te hace reverencia.
Yo sólo te miro a través de la ventana que realza
con ímpetu tu rostro al otro lado del frío cristal.

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