La conversión
La conversión es el cambio de vida por un estilo nuevo, el cual requiere ayuno, sacrificio y ofrenda. Jesús estuvo ayunando cuarenta días en el desierto antes de iniciar su misión. Esos cuarenta días son los que simbolizan la cuaresma que hoy celebramos. “El plazo se ha cumplido, conviértanse y crean en el Evangelio”, estas fueron las palabras con las que inició Jesús su predica. A raíz de todo esto nos surge una cuestionante ¿Cuál es la conversión que se nos pide en cuaresma?
Aceptar la cruz, la cual es el instrumento que nos ayuda a pasar de muerte a vida. Ya Jesús lo dijo en el Evangelio: “Quien quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y sígame”(Mt 16-24). Esta cruz que cargamos es personal, aunque resulte ser muy pesada, Jesús nos da las fuerzas para poder llevarla. Si te sientes indigno/a de estar frente a Jesús porque tus pecados son como púrpura, a ti te digo que ya Jesús pagó por tus pecados derramando su sangre en la cruz.
¿Qué es la cruz? ¿Cuál es su significado?
La cruz es ser solidario.
Jesús se solidarizó, en la cruz, con las angustias de la humanidad. Sólo basta con analizar las siete palabras de Jesús en la cruz para darnos cuenta de cuan solidario fue, aun en sus momentos de dolor. Algo importante fue que Jesús sintió el dolor de los clavos atravesando sus manos y sus pies, pero no sufrió porque todo ese dolor era por un fin: sacrificarse a sí mismo para redimir a la humanidad liberándola de sus pecados.
El tiempo de cuaresma es un tiempo hermoso para acercarnos a Jesús con un corazón contrito. Este es un tiempo propicio para hacer un “stop” mirando hacia nuestro interior y tratar de ver dónde le hemos fallado a nuestro Señor, en qué momento lo abandonamos… Jesús es el padre misericordioso que espera la llegada del hijo pródigo para hacer una fiesta: “Os aseguro que hay más alegría en el cielo cuando un pecador se arrepiente” (Lc 15,3-7).
¿Tienes mucho que no te confiesas? Aprovecha este tiempo para acercarte más a Dios y pedirle perdón. Si cada vez que un pecador se arrepiente hay alegría en el cielo, ¿Qué te cuesta regalarle esa alegría a Dios y a sus ángeles? No tengas miedo, que por más difícil que sea decir tus pecados ante un sacerdote, al final la recompensa es grande. No importa el color de tus pecados, Dios los blanqueará como la nieve. No veas al sacerdote como a una persona normal, mas bien míralo como el instrumento que utiliza Jesús para escucharte y perdonarte.
Por culpa de nuestros pecados son tantos los problemas que afloran en nuestras vidas, que muchas veces creemos estar al borde del precipicio. A diario vemos cómo los jóvenes se autodestruyen por culpa de problemas emocionales, económicos, espirituales, familiares, sociales… Es como si todos se pusieran a una para hacer daño.
Aprende a identificar tus problemas examinando tu conciencia. Descubre cuál es la fuente, dónde está realmente su causa. Analiza en cuáles momentos de tu vida aparecen los problemas con la intención de desarticularte emocionalmente. El maligno odia ver a las personas felices, por lo que, como un boxeador, te estudiará para tratar de darte un golpe contundente y noquearte, ya que somos dados a darle mucha importancia a cosas que realmente no merecen la pena. Debemos cuidarnos de no poner nuestra felicidad en manos de seres inanimados; seres que nunca nos podrán llenar espiritualmente.
¿Eres de los /as que no puedes vivir sin celular, internet, televisión con cable, teléfono, radio, agenda electrónica...? A ti te digo que, si bien es cierto que todas estas cosas nos hacen la vida más cómoda, no es menos cierto que sus usos excesivos nos van secando el espíritu y poco a poco nos alejan de nuestro Señor. No es que no los uses, sino que, al igual que haces para ahorrar, sería bueno que, en este tiempo de cuaresma, dosifiques sus usos, para que le dediques un poco más de tiempo a Dios. Recuerda que el maligno te tiene vigilado y usará cualquier medio para atacarte. Así que no dejes que te atrape en sus redes.
Con ayuno, ofrenda y oración podrás vivir plenamente esta cuaresma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario